Entrevistas\
Nacho Guerra / Catedrático de Fisica y Química
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Victor Guillot Monroy
Nació en Navamorcuende, Las Navas del Moro Conde, en el valle del Tiétar, Toledo. Nacho Guerra (1949) es catedrático de Física y Química en el Instituto Jovellanos. Le gusta enseñar sobre todas las cosas y hoy es uno de los españoles capaces de convocar a científicos de primer nivel en las prestigiosas jornadas de divulgación científica que organiza en su instituto. Leal a su café en el Alambique, nos descubre cuánto hay de cierto en el cambio climático.
- ¿Estamos en condiciones de predecir el futuro climático?
- Esto va a ser difícil. La información de que disponemos es que han existido otros cambios climáticos que han ocurrido en épocas históricas anteriores. No sé si se llegará a una fórmula: en cualquier caso, lo importante es saber qué parámetros son los que afectan al cambio climático y la actitud que debe tener el hombre hacia la naturaleza.
- Pero lo cierto es que los científicos tratan de planear fórmulas matemáticas.
- Efectivamente, hoy en día hay modelos matemáticos que predicen un cambio climático y que analizan una subida excesiva de temperaturas, pero no sabemos todos los factores que influyen, de modo que es una aventura. En ciencia pretendemos no aventurarnos.
- La energía nuclear sigue siendo energía limpia.
- Lo que pasa es que en Europa hablar de energía nuclear es como mentar la bicha, y realmente nos asustamos sin tener conocimiento de los avances que se han producido en cuanto al procedimiento de los residuos radiactivos, que, conviene decir, en el caso de España, se originan mayormente en los tratamientos médicos, restando un 2 por ciento escaso derivado de centrales nucleares, aunque es cierto que estos últimos son de alta actividad y larga duración. Dicho esto, resulta curioso que se renuncie a la energía nuclear y que nadie esté dispuesto a renunciar a la medicina nuclear.
- Usted ha apostado por el ahorro energético como modelo de prevención contra el cambio climático.
- Hasta ahora hemos estado derrochando energía. A nadie en sus sano juicio se le ve tirando barriles de petróleo por la ventana y, sin embargo, lo estamos haciendo. Un cálculo sencillo sería el de los aparatos eléctricos <<stand by>>. Efectivamente, en ese estado se consume muy poca energía, pero si todo un país como España con mas de 40 millones de habitantes, lo usa es el equivalente a la producción de una central nuclear durante un año aproximadamente, y eso son muchos millones de euros. Pero nadie nos llama locos porque está perfectamente asumido.
-¿Al Gore es el profeta del cambio climático, un oportunista que se aprovecha de la comunicación o un hombre honesto que dice la verdad?
- Yo creo que lo que hace está bien porque provoca reflexión en la gente sobre un problema más o menos grave. Al Gore habla del derroche energético y su influencia en el cambio climático y el consiguiente desequilibrio entre países pobres y ricos. En ese sentido su labor es positiva. Lo importante es que lo hace y parece que con cierto reconocimiento. Ni el Nobel ni el <<Príncipe de Asturias>> le han caído a nadie, precisamente, del cielo.
- Qué le parece la película.
- Está muy bien hecha, utiliza muchos recursos, aunque yo discrepo de algunas cosas. No se pueden considerar como absolutamente ciertas predicciones de modelos que no tienen base científica para poderlas decir.
- Algo que se menciona en <<Una verdad incómoda>> es el concepto de emigrante climático
Sí, pero no es nuevo, ya ha ocurrido en otras ocasiones. Es una de las consecuencias provocadas por el cambio climático. Nadie puede vivir en una ciudad invadida por el mar o en un desierto. La fauna y la flora se desplazarán a lugares más templados. Sabemos que sufriremos plagas de mosquitos que pueden transmitir enfermedades.
- ¿A dónde se iría Nacho Guerra si se produce el cambio climático?
- No me fui a ningún lado cuando tuvo lugar el golpe de Estado. No soy de los que emigran cuando las cosas van mal, sino que planto cara e intento poner mi pequeño grano de arena.
- Usted no abandona la visión humanista de la ciencia.
- La ciencia es una buena medicina contra el orgullo, nos obliga a tener una visión global y equitativa de la vida.
- Si la ciencia nos da la cifra exacta de la vida, la poesía nos ofrece la temperatura exacta de los sentimientos.
- El lenguaje de la razón es el de la ciencia, que se vale de las matemáticas para sintetizar las ideas. La poesía es el lenguaje del alma, nos llega hasta ahí adentro.
- Con qué poeta terminamos esta entrevista.
- No tengo poeta ni libreo esperándome en la mesilla. Me gusta la poesía que expresa algo nuevo y no se deleita del pasado. Así que terminamos con Leopoldo María Panero.
Fuente La Nueva España
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