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Tratado de Etología Humana I (apéndice)
Prof. Dr. Ummo Pionnssen.*
[...] Es curioso, aunque sumamente complejo, observar el comportamiento de la especie humana dentro de esos recintos de avituallamiento donde se reúnen. Se denominan genéricamente "bar", y el escenario de mis investigaciones se localiza en el norte de África, a orillas del mar Cantábrico(1) ; un establecimiento llamado Café Alambique, donde mi amo solía comparecer entre los de su especie. Haciendo provecho de mi aspecto inofensivo, yo me tomaba la licencia de deambular por entre aquellos seres, atento al torrente de reacciones en cadena que mi presencia desataba: Las que me saludaban lo hacían con miradas ansiosas de afecto -a las que yo nunca respondí por rigor deontológico- y muestras exacerbadas de cariño para con alguien desconocido; los que lo contemplaban se abandonaban a toda suerte de muecas y aspavientos si pertenecían al género opuesto. Aquí se centra el objeto de mi estudio.
Los humanos, aun siendo de la misma raza, se muestran cautelosos y desconfiados entre sí cuando no forman parte de una misma colonia o manada, pero esa precaución se torna pánico cuando enfrentamos a dos ejemplares de distinto sexo, y deriva en auténtico terror durante la época de celo(2). El macho adulto sopla y da vueltas en redondo buscando el beneplácito de la afición, mientras la hembra disimula los estertores y la pirexia manteniendo impasible el ademán.
Nada más lejos de nuestro natural acercamiento del órgano olfativo a las glándulas paraanales de la perra en celo. [...]
(1) El Profesor Ummo es europeo.
(2) El celo en humanos es la gran incógnita de la comunidad científica. Durante esta investigación, todos los individuos observados, especialmente los machos, presentaban una hiperactividad inestable del sistema endocrino y una densidad de feromonas irrespirable en horas punta.
* Ummo Pionnssen es un perro de aguas español que cada vez que viene al Alambique nos mira como diciendo: No tenéis arreglo. Cada día estáis peor.
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