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HAMBRE EN LOS MINISTERIOS
En la epístola anterior, en la que el menda lerenda ponía a bajar de un burro -su padre, por ejemplo- a ciertos personajes de la política y los media (lo que lamento es no haberlos nombrado a todos, pero mal rayo me parta si en acabando esta carta no pagan caros sus gritos) me serví de un sufrido apelativo más propio de los poderosos que de los de a pie. Eso sí, me referí a toda la calaña. Pues bien, por si no quedó claro, les remito a los artículos recopilados por nuestro idolatrado redactor jefe - ¡viva el redactor jefe!- en la sección de crónicas de sociedad, donde, con mucho más tino que aquí un humilde rompegüebos, Emilio Lledó desgrana el porqué de "tan grave ofensa".
Cuando digo que toda la calaña de politiquillos y adláteres, peces gordos empresarios y abrazafarolas ejecutores son unos MUERTOS DE HAMBRE, no es mi intención insultarles y despreciarles gratuitamente (aunque no me importa); yo sólo me dedico a hacer un diagnóstico lo más riguroso posible desde un punto de vista crítico-constructivo e independiente. Y me reafirmo en pensar y proclamar que, no en el tubo digestivo, sino en la cloaca que llevan encima de los hombros, padecen una total inanición de otra cosa que no sea comer mierda y engordar en el peor sentido de la palabra. Desconocen cualquier forma de alimento intelectual (relativo al intelecto, entendimiento) y mucho menos humanístico, sustituyen el oxígeno por los pedos de sus superiores y tienen la neurona orientada al sexto cero de la cuenta corriente.
No concibo la violencia en ningún sentido, pero con la palabra, el arma más eficaz en todos los aspectos, no tengo compasión contra los que urden y ejecutan en beneficio propio a costa de los demás. Este país, además de sufrir de flashback ideológico crónico (lo mismo rojos que azules), se arrastra encerrado en un círculo vicioso cuya salida está fuertemente flanqueada por los poderes fácticos. Más allá de que las multinacionales controlen el espíritu de la sociedad de consumo, los poderes fácticos controlan la "formación del espíritu nacional" como sociedad de podrida competencia y fomento de la prosperidad consistente en la amarujada canción del pisazo y el cochazo y alucina vecina y los niños al colegio de pago y la impotencia y menopausia a renglón seguido. Si vivir bien consiste en que no te falte de nada de lo que todo el mundo tiene, lo que más tiene el mundo es hambre, QUOD ERAT DEMONSTRANDUM.
A los que nos resistimos. Siempre nos quedará el rocanrol.
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